VAN, TIR y payback aparecen juntos en cualquier evaluación de proyecto, pero responden preguntas distintas. Confundirlos, o quedarse sólo con uno, es la forma más común de tomar una mala decisión de inversión con buenos números encima.

Qué significa cada uno

  • Payback (plazo de recuperación). Cuántos años toma que la suma de los ahorros o ingresos del proyecto iguale la inversión inicial. Es el más fácil de calcular y el más limitado: no descuenta el valor del dinero en el tiempo ni dice nada sobre lo que pasa después de recuperar la inversión.
  • VAN (Valor Actual Neto). Trae todos los flujos futuros del proyecto a valor de hoy, usando una tasa de descuento, y les resta la inversión inicial. Si el resultado es positivo, el proyecto crea valor por sobre esa tasa; si es negativo, lo destruye aunque genere ganancias contables.
  • TIR (Tasa Interna de Retorno). La tasa de descuento a la que el VAN del proyecto es exactamente cero. Se compara contra la tasa que la empresa exige: si la TIR es mayor, el proyecto conviene; si es menor, no.

Ejemplo con un proyecto solar de 10 kWp

Un sistema solar comercial de 10 kWp en Magallanes tiene, según cifras de Ditap Energía, una inversión de referencia entre $7.000.000 y $9.000.000, con un retorno típico de 3 a 6 años. Para ilustrar el método, se toma un caso dentro de ese rango:

Variable Valor del ejemplo
Inversión inicial $8.000.000
Ahorro e ingreso por excedentes, estimado mensual $220.000
Ahorro anual (sin considerar inflación, para simplificar) $2.640.000
Payback simple 8.000.000 ÷ 2.640.000 ≈ 3 años
Horizonte de evaluación 10 años
Tasa de descuento supuesta 10 % anual
VAN a 10 años Aproximadamente $8.200.000
TIR aproximada Cerca de 30 % anual

Con un payback de 3 años y un horizonte de evaluación de 10, el proyecto genera siete años de ahorro que ya no cuentan para el payback pero sí para el VAN, lo que explica una TIR bastante superior a la tasa de descuento usada. Este cálculo simplifica adrede: no incorpora mantención del sistema, degradación gradual del panel ni cambios futuros en la tarifa eléctrica, variables que sí entran en un modelo financiero completo.

Parte del ahorro mensual del ejemplo corresponde al netbilling de la Ley 21.118, que permite vender a la red los excedentes de energía que el sistema genera y la empresa no alcanza a consumir, hasta 300 kW de potencia instalada.

Riesgos que un modelo simplificado no captura

El ejemplo de arriba usa un ahorro mensual constante durante diez años para que el cálculo sea fácil de seguir, pero un proyecto real tiene variables que se mueven:

  • Mantención del sistema. Limpieza de paneles, revisión de inversores y reemplazo de componentes menores, que en general se estima como un porcentaje anual del valor del equipo.
  • Degradación del panel. Un panel solar pierde eficiencia con los años, típicamente entre 0,3 % y 0,5 % anual, lo que reduce el ahorro proyectado en los últimos años del horizonte.
  • Cambios en la tarifa eléctrica. Si la tarifa sube, el ahorro por cada kWh generado también sube; si baja, el proyecto rinde menos de lo proyectado.
  • Tipo de cambio, si el equipo se importa. Parte de la inversión inicial puede quedar expuesta al dólar entre la cotización y la instalación.

Un modelo financiero completo incorpora estas variables como supuestos explícitos, no las ignora ni las esconde detrás de un promedio.

Por qué conviene mirar los tres números juntos

Un proyecto puede tener un payback corto y una TIR débil si los flujos posteriores a la recuperación son bajos, o un payback largo y una TIR sólida si el proyecto sigue generando valor por muchos años después de recuperar la inversión. El payback responde "¿cuándo recupero la plata?"; el VAN responde "¿este proyecto suma valor a la tasa que le exijo?"; la TIR responde "¿qué tan buena es esa rentabilidad, comparada con otras alternativas?". Ninguno reemplaza a los otros dos.

Cuándo conviene pedir una evaluación completa

El ejemplo de este artículo usa supuestos simplificados a propósito, para mostrar el método. Un proyecto real (solar, una ampliación de planta, un hotel nuevo) tiene ingresos que cambian por temporada, costos operativos que crecen con la escala y riesgos específicos del rubro que un cálculo genérico no captura. La evaluación de proyectos de Ditap Capital arma ese modelo completo, con los supuestos del proyecto real y al menos dos escenarios, antes de que la empresa comprometa el capital.

Un proyecto que "se paga solo en tres años" puede seguir siendo una mala inversión si la tasa que la empresa exige es alta y el flujo se corta al cuarto año. Los tres números juntos son los que evitan esa confusión.